La industria petrolera offshore en México no podría operar sin el respaldo estratégico de sus puertos marítimos. Estas instalaciones son puntos de embarque y desembarque, y funcionan como centros logísticos, talleres de mantenimiento, bases de almacenamiento y nodos de coordinación que conectan la costa con las plataformas en altamar. En el caso del Golfo de México, donde se concentra la mayor parte de la producción petrolera nacional, los puertos juegan un rol determinante en la eficiencia y continuidad de las operaciones.
Entre los más relevantes se encuentra el Puerto de Dos Bocas, en Tabasco. Es uno de los principales puntos de apoyo para la exploración y producción en aguas someras. Cuenta con muelles especializados, patios de maniobra, almacenamiento de equipos y una creciente infraestructura industrial que respalda tanto a plataformas del gobierno como a operadores privados. Su cercanía a yacimientos como Ku-Maloob-Zaap lo convierte en una pieza clave del sistema energético nacional.
Otro puerto estratégico es Ciudad del Carmen, en Campeche. Esta ciudad ha sido históricamente el corazón operativo de la industria offshore mexicana. Desde ahí parten diariamente embarcaciones de suministro, helicópteros de transporte de personal y servicios de mantenimiento para plataformas marinas. Ciudad del Carmen alberga también centros de control, empresas contratistas, astilleros y una infraestructura portuaria altamente especializada.
El Puerto de Tampico y el Puerto de Altamira, ambos en Tamaulipas, han cobrado relevancia en el norte del Golfo. Altamira, en particular, ha experimentado un crecimiento en servicios logísticos, almacenamiento y carga de materiales pesados destinados a proyectos de aguas profundas y ultra profundas.
También destaca Veracruz, cuyo puerto, además de ser uno de los más antiguos y activos del país, ha servido como centro logístico para el movimiento de componentes industriales, estructuras metálicas y equipos de gran volumen relacionados con la industria energética.
Estos puertos están integrados en una red logística que incluye transporte terrestre, bases aéreas, centros de distribución y servicios especializados. Su modernización, conectividad y capacidad técnica son factores críticos para el desarrollo energético del país.
México tiene la infraestructura costera para aprovecharlos con eficiencia. Los puertos son el primer y último eslabón de esa cadena. Sin ellos, ninguna operación offshore sería posible.
